En la imagen Diego, hermano de Iago, posando para la cámara
Estos días Iago está de respiro familirar, yo prefiero decir de campamento.
El día que le expliqué que iría de excursión, estaba delante su hermanito y soltó -Nooooo, Iago ya fue, ahora me toca a miiiiiiiiii- tuve que prometerle que el próximo sería él. Y estos días Diego es el rey... pero se nota que le falta su hermano.
Cuando decidí que Iago iría al respiro, me costó un poco, porque finalmente hice que coincidiera con mis vacaciones. Cuando lo llevé al sitio de reunión, me sentí bien, pues tengo que decir que tengo un niño que es un pedazo de pan, con toda la ilusión del mundo, se quedó sin ningún problema y encantado de la fiesta. Le va la marcha. Y cuando marché de allí, me angustié un poco, pensando si está bien... Pero es que todos necesitamos unos días de vacaciones. Iago de nosotros, su hermano que está todo el tiempo con él, y yo. Pero a Diego, le viene especialmente bien. Iago y él están juntos siempre, lo que hace que su vida sea especial también. Estos días sin su hermano se desmadra, perdonar la expresión, pero es así.
Y yo, organicé mis poquitos días de vacaciones, de forma que unos días fueran para mi sóla, otros para mis hijos juntos, y otros para mi hijo el pequeño.
Nos quedarán después otros 4 días de vacaciones para estar todos juntos, como remate, antes de cambiar el turno con el padre y estoy pensando en repetir lo de la playa y comer fuera... ya veremos.